Aunque no existe una fórmula mágica para enfrentar esta situación, puedes poner en práctica varias estrategias que te ayudarán a salir bien librado. Las principales, aseguran especialistas, son la calma y una actitud positiva.
Ser removido de un empleo es una de las situaciones más negativas que las personas enfrentan a largo de su vida profesional. Y es que hoy, más que antes, el mundo laboral está en constante cambio; fusiones, cierres definitivos o reajustes son las principales causas.
De inmediato, surgen preguntas como ¿por qué yo?, ¿qué error cometí?, ¿cómo voy a pagar mis deudas?, ¿qué pasará con mi casa?, etcétera. Por si fuera poco, surgen sensaciones como ansiedad, baja autoestima, culpa, irritabilidad, tensión y hasta depresión.
En el mundo, cerca de 10 millones de personas pierden su empleo cada año.
Sin embargo, los especialistas recomiendan conservar una actitud optimista, por más difícil que parezca, debido a que ser despedido no significa que la carrera profesional ha terminado.
Al contrario, representa una excelente oportunidad para revalorar tu desempeño laboral y personal; hacer un balance de tus capacidades, logros y gustos; encontrar un nuevo trabajo o montar tu propio negocio.
“Lo más importante es salir de la mejor manera, evitando discusiones y situaciones de tensión que para nada te devolverán el empleo. No caigas en el clásico total, qué más puedo perder”, explicó Guillermina Arredondo, psicóloga laboral.
Según Business Week, un empleado promedio tiene 1 de 3 posibilidades de ser despedido
Si escuchas la frase “Hemos decidido prescindir de tus servicios”, lo primero y más importante es mantener la calma, hablar tranquilamente con tu superior o con el encargado de recursos humanos.
Recuerda que en todas las compañías piden referencias de empleos anteriores y no querrás que hablen mal de ti mientras estás buscando una nueva oportunidad.
Además tendrás que negociar tu finiquito. La Ley del Trabajo otorga tres meses de liquidación más 20 días por año trabajado; a esta cantidad debes sumarle la parte proporcional de vacaciones, aguinaldo, utilidades y bonos de desempeño (en caso de existir).
Toma en cuenta que tienes más poder de negociación del que crees. No te sientas presionado por firmar cualquier documento; si es posible, dile a tu jefe que analizarás la propuesta, revisarás tu contrato y las políticas de la empresa. El objetivo es enfrentar de la mejor manera el proceso que estás por empezar.
Por otro lado, una salida amistosa te permitirá obtener cartas de recomendación de tus compañeros o superiores que te serán muy útiles en la siguiente búsqueda. De ser posible, realiza un respaldo de todos tus archivos y obtén una copia de los proyectos en los que participaste.
No hay marcha atrás
Que no tengas un empleo estable no quiere decir que tengas que quedarte en cama todo el tiempo; sal a caminar, termina asuntos pendientes que por cuestiones de tiempo habías olvidado, convive más con tu familia y sobre todo, comienza la búsqueda.
Deja los sentimientos negativos para después porque un candidato que va triste a una entrevista, rara vez consigue empleo.
Finalmente, “Si deseas pensar de manera optimista, recuerda que el mejor empleo es el que no has conseguido aún”, asegura Renny Yagosesky en su libro Cómo sobrevivir a un despido.
¿Te han despedido? ¿Cómo reaccionaste? Cuéntanos tu caso.